Hay quien aprovecha tanto el tiempo que no lo ve pasar. Cuenta los años y no los días; se despierta de una conversación al darse cuenta de que ese recuerdo vivo, ocurrió hace ya varios años.
Otros (más contemplativos), se sientan a ver pasar el tiempo. Esperando que pase algo que haga diferente el minuto venidero del precedente.
Hay tiempos lentos que hay que "matar", entreteniédolos para que no se ralenticen al igual que una espera se hace eterna, mientras que un buen rato se hace siempre corto.
"La espera es constitutiva del placer", pero hay veces que, de tanto esperar, cuando al fin lo consigues, ya no importa; su tiempo y su triunfo ya han pasado.
Hemos inventado formas de hacer más llevaderos los tiempos muertos, pero nadie ha conseguido aún que los buenos tiempos dejen de ser tan cortos.
¿Y por qué el tiempo en nuestros sueños tiene un papel tan secundario? Todo ocurre al antojo de nuestro cerebro, sin atender a la razón; para lo bueno y para lo malo.
Eso me lleva a pensar que eligiendo la vida que queremos llevar, tratando de ser felices, el tiempo pasará rápido y nuestra vida será más corta, pero al menos será nuestra y habremos disfrutado del tiempo sin necesidad de pasatiempos.
EL TIEMPO. MANUEL VICENT
ResponderEliminarEl tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada. Después de Reyes, un día notarás que la luz dorada de la tarde se demora en la pared de enfrente y apenas te des cuenta será primavera. Ajenos a ti en algunos valles florecerán los cerezos y en la ciudad habrá otros maniquíes en los escaparates. Una mañana radiante, camino del trabajo, puede que sientas una pulsión en la sangre cuando te cruces en la acera con un cuerpo juvenil que estalla por las costuras, y un atardecer con olor a paja quemada oirás que canta el cuclillo y a las fruterías habrán llegado las cerezas, las fresas y los melocotones y sin saber por qué ya será verano. De pronto te sorprenderás a ti mismo rodeado de niños cargando la sombrilla, el flotador y las sillas plegables en el coche para cumplir con el rito de olvidarte del jefe y de los compañeros de la oficina, pero el gran atasco de regreso a la ciudad será la señal de que las vacaciones han terminado y de la playa te llevarás el recuerdo de un sol que no podrás distinguir del sol del año pasado. El bronceado permanecerá un mes en tu piel y una tarde descubrirás que la pared de enfrente oscurece antes de hora. Enseguida volverán los anuncios de turrones, sonará el primer villancico y será otra vez Navidad. La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo. En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al levantarte de la cama. No existe otro remedio conocido para que el tiempo discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria. Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando uno era niño.